
En cuanto cierres tus ojos las pálidas paredes de tu transitorio apart hotel, comenzarán a emitir voces. Serán los ecos de todos sus huéspedes marchitos, oirás sus lamentos y los mismos irán tomando posesión de tu débil espíritu, hasta hacerte sentir el dolor ajeno.
Podrás percibir que vienen desde los corredores, los pasos decididos de esos sujetos, que se pasean con sus carritos de acero inoxidable. Temerás a todo aquel que cruce tu puerta, a los aullidos de los gatos y al mismo ruido de tus movimientos en la cama. Y en ese silencio a medio dormir, te volverás aún más perceptivo.
Sólo trata de no enloquecerte cuando empieces a oír tu voz. Ésta repercutirá bajito ¿Recuerdas? Hace instantes: el encuentro; el deseo que todavía esconde, nuestra carne madura, cuando te hice el amor convaleciente. ¡Escucha viejo, escucha!
Que la resonancia de tus gemidos, te inunden de alegría y ese goce de sentirme cerca me transporte a tus pensamientos… como hubiese querido ayer .
Parece que te dormiste, es tiempo de marcharme. Te dejo con una gélida sonrisa,
no voy a llorar por lograr perpetuarme en tus sueños. Adiós…q.p.d (que en paz descanses)