martes, 19 de mayo de 2009

...


Por una casualidad te crucé.
Cuánto tiempo nos separó…
Vi en tu mirada la nostalgia.
Nostalgia,de cosas que quedaron por decir.
Mis dedos,en un acto desesperado,
involuntario,preciso,
tocaron tus labios.
Sellando el silencio.
Te admiré más hermosa que ayer
y a la vez,
tan indiferente a mis palabras mudas
Mi corazón se partía
astillando una ilusión.
No fui ni un mal recuerdo.

Cuando tus manos,
sacaron a las mías de tu rostro.
La frialdad de tus movimientos,
me paralizaron.
Te he convertido en un témpano.
Se agotaron mis letras,
habías dicho todo.
Partí con el dolor,
de un amor que muere sin esperanza
y en el andar pensé,
las palabras que intentaste decirme.
Ésas, que justifican,
nuestra felicidad perdida.
A Guillermo Magliarelli, por una amistad que se escribe con los días, gracias!

viernes, 6 de febrero de 2009

Ilusiones



Y me quemé en el infierno del cual no creí salir.
Entre rostros difusos, almas oscuras y el sinsabor de mi derrota, lloré a cada instante tu ausencia. Te perdí y me hundí en mares de fuego, que me quemaban al recordarte. Mientras clavaba más dagas de dolor a mi angustía, iba de a poco perforando mi corazón, sumergiéndolo en la desesperanza.Y así fuí lastimandóme cada herida, caminando por senderos vacios, pensando quizás al final del camino encontrarte...
Sin embargo, hallé una verdad que me devoraba. Te habías marchado de mí, no hay más retorno. Era tarde para empezar de nuevo, pues tu ser ancló mi vida a un puerto de navíos fantasmas, enloquecí en la espesura de mi desconcierto, estaba a la vez sin mí, sin vos, sin ellos, sin nadie. Entonces nuevamente caí, sin poder levantarme de mil pozos amargos, pero un día con esa fuerza que me llevó a amarte, emergí engañada por la ilusión de volver a quemarme en ese fuego eterno que los dos provocamos.

domingo, 28 de diciembre de 2008

Vísperas


De su aliento sale, la embriaguez de su dolor. Ha intentado quemar con el alcohol, penas de ilusiones fracasadas. Permanece sentado con su amante compañera, frágil cristal, que vierte en su boca, delirios y encantos de austeros impulsos.
En cada trago subyace el aparente alivio, la copa que sostiene su mano es más fuerte que sus huesos. Marca el reloj las doce horas. Otro año nuevo que le arrebata, lágrimas de olvido, que marcan surcos, sobre el retrato de Tita.
¡Pobre Eliseo! Iluso borracho, que busca encontrar, una realidad menos cruel, bajo el embrujo de la uva.

martes, 25 de noviembre de 2008

Cafiolo


¡Milonguero, mujeriego, malandrín y mangueador!
¿Dónde quedaron los sueños;
de tus tiempos de candor?
Te quedaste en la ruina,
amante fiel del oro.
Tu presente vaticina,
un futuro sin decoro.
No existen llantos,
ni imploro.
Que puedan vencer tu racha.
Se te fueron las muchachas,
que taquean por la noche.
No hay levante,
sin el coche,
sólo labia y caminata.
¡Maldita avaricia innata!
Que te apartó de mí.
Sigue mi cuarto febril,
por tremendo metejón.
He de guardarte,
en un cajón y matar ese recuerdo.
Ya ni pensamientos cuerdos,
tiene mi chaveta piantada.
Te sigo junando encantada,
anhelando tu regreso.
Volverás,
muñeco viejo,
con unas monedas pintadas.
Permitime este consejo:
tendrás que perder las mañas,
de andar por los arrabales,
prodigando tus infamias
y achurando corazones.
¡Milonguero, mujeriego, malandrín y manguedor!
Aquí te espero en mi catre,
no te han de querer más que yo.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Contrapunto


Tengo frío.
Dame tu pellejo, que me cubro.
Deseo tener la luna colgada en mi techo.
Ve por ella y tráemela, antes de que se apague.
Bríndate incondicionalmente y no esperes nada…
Eso es el amor.
¿Por qué me miras así?
Tú dices amarme.
¿Qué no entiendes?
El único amor que conozco, es el propio.

Tengo mis manos.
Tómenlas y con ellas acaricien su ser.
Deseo la felicidad.
Vengan conmigo, que puedo ayudarlos a conseguirla.
Me brindaré incondicionalmente y no esperare nada…
Eso es el amor.
¿Por qué me miras así?
¿Qué no entiendes?
Mi corazón tiene la misma apertura, que mis piernas.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Trampas

El color café de sus labios me seduce. Al contemplarlos, pienso en su boca, como una entrada a un túnel oscuro y sin fin. Deseo meterme, perderme, empaparme en la sensibilidad y delicadeza que envuelven esos tejidos. Cuando me animo a hacerlo, temo que su boca se cierre como una trampa para osos y su dentadura me desgarre en trozos. Doy un paso atrás…
Vuelvo a mirarla, a inspeccionar bien. La carnosidad de sus labios húmedos me invita, sólo que la fragancia que los perfuma, termina de provocarme…
Ver sus ojos cerrados y sentir la suavidad con que acaricia mi cabello, me animan. Sé que debo ir tranquilo…en su boca no hay dientes.

jueves, 23 de octubre de 2008

El trío


Se sacaban los ojos, se escupían sus venenos sin lograr lastimarse aun. Estaba revolviendo todos los cajones, sacando su ropa. Se iba a marchar, se había cansado de vivir una historia de tres.
La mirada taciturna de su esposo, no la convencía. Él se acercó para abrazarla, pero era tanta la repugnancia que sentía que por el mismo, que de un cachetazo lo ahuyentó. Caliente por el golpe, el hombre la tomó de los brazos y la sacudió con fuerza, para luego tirarla a la cama. Se lanzo sobre ella y comenzó a besarla, los besos calientes y las caricias sobre su sexo, lograron retenerla con audacia. Para luego terminar haciéndose el amor como animales.
Culminado el acto, la dama decide salir del reposo para comenzar a reprochar de nuevo, él intenta serenarla, y a cambio consigue que se ofusque más y comience a destrozar todo lo que en esa habitación había. Completamente enloquecida comenzó a arrojar los cajones contra las paredes, furiosa golpeaba y gritaba a su marido. Cuando el teléfono comenzó a sonar…
Todo el cuarto se enmudeció, el silencio era acreedor de esos minutos. La dama temblando se acercaba lentamente hasta el aparato sonoro, tenía miedo, le dolía comprobar una vez más, que era insignificante en la vida de éste. Él miraba con resignación hacia el piso, no podía detenerla, no tenía el valor.
La mujer atiende el llamado con sollozos. Del otro lado del auricular se oía, una voz femenina, que decía de modo imperativo: -Hijo. ¿Ya dejaste a esa mujer?-




No puedo dejarla. Hace 26 años que me persigue, tengo una relación tan ambigua con ella que todavía no logro comprender. No sé si es su carácter, si es porque a veces me resulta intangible o por la palpable que es, no comprendo…
Me hace cambiar el camino, me doblega con su personalidad, pero ya no importa…
Un año más que tengo que lidiar con ella, Elipse, ganaste de nuevo… ¡FELIZ CUMPLEAÑOS!! De mí, que también sos vos…