viernes, 7 de diciembre de 2007

Encuentro


Paula marcha temerosa, es la primera vez que viaja a Lanús. No conoce nada, lleva consigo las instrucciones de donde bajarse, que colectivo tomar y la dirección de destino. Tiene que encontrarse con su amigo, Víctor. Hace bastante tiempo que no se ven y hoy era la oportunidad.Pasea por las calles y nota que es la única transeúnte, la zona esta desierta, envuelta en un aire funesto. El canto de pájaros y el aroma a primavera la reavivan. Con vehemencia busca hallar la dirección dada, no quiere permanecer ni un segundo sola, pues siente observada. La piel se le eriza, allí no hay nadie. Divisa un hombre a lo lejos, la calma le vuelve, se acerca para preguntarle la ruta que debe tomar. Éste le sugiere que camine dos cuadras hacia adelante y en cuanto se tope con la rotonda, gire a su izquierda y camine unos pasos. Con serenidad hace caso. A metros de llegar se sorprende, la arquitectura de las casitas la desconcierta, son bloques de concreto uno casi pegado al otro. Carentes de gracia esos muros grises la deprimen, al igual que el abandono que algunas poseen. La señalización le confirma que tomó el camino correcto. Su amigo la esperaría en la puerta de su casa, pero no lo ve. Piensa que le está jugando una broma, que no quiere que lo encuentre, igual continúa buscando.Recorre los senderos de cemento y mira puerta por puerta la numeración, lo hace con cierta cautela lo inhóspito del lugar la intima. Los pensamientos la transportan al futuro, a un destino del que nadie escapa. Olvida sus ideas y vuelve a la búsqueda. Sube al primer piso del monobloc, la escalera culmina en dos corredores, deberá elegir entre uno de ellos. El menos iluminado la invita a recorrerlo y ella acepta, el eco de sus pasos le achican el alma, el aire que respira es raro, abrumada por tantas emociones que experimenta no se da cuenta que está frente a la morada de Víctor. Lo mira, suspira y comienza a hablarle, se disculpa por no haber venido antes, se lamenta, se reprocha. No paraba de hablarle, él dejaba que se desahogue, la oía. Luego de un tiempo Paula se queda sin palabras, concluyó su descarga, ya no hay nada que decir. Con lágrimas abandona a su amigo, pero antes de hacerlo acomoda de manera prolija las flores que adornan su nicho.

6 comentarios:

gen71 dijo...

Muy buen relato...
Mis felicitaciones.
Saludos

Javi dijo...

Excelente relato, de verdad que cada que escribes me sorprenden mas tus palabras, tienen la capacidad de tenerlo a uno atraído hasta el final del texto donde comprende el real sentido de la historia.

El final sorpresivo.

Besos

kukilin dijo...

Amiga, como siempre. ¡Excelente relato! Con sorprendente final.
Besitos preciosa...

Bohemia dijo...

wow, genial, buenisimo...

Saludos y sonrisas...

carlota dijo...

Elipse: gracias por tu visita...me ha encantado este texto de final sorpresivo. Un abrazo.

Gabu dijo...

Dolió y mucho!
Me trajo recuerdos...

P.D.:Perdón,pero particularmente en estas fechas he perdido a seres que amo con toda mi alma...

Tus modos con las palabras tienen un desenlace que sorprende!

MIL ENORMES BESOS!