jueves, 1 de noviembre de 2007

Visitante


Cruzaba la puerta con cierto vigor, cuando al traspasar el zaguán rostros felices la observaban, parecían esperar algo, al menos un cálido saludo. Entonces se sintió contagiada por el aire festivo, y enseguida su ser manifestó una amplia alegría. De inmediato salió a buscar un espejo o un simple cristal que refleje esa hermosa sonrisa que su boca dibujaba, pero su búsqueda se vio frustrada ya que se perdió dentro de la casa sin poder hallar verse. Confundida por desconocer el sitio, volvió de nuevo donde estaban esas personas, solo que ahora sus caras estaban tristes, demacradas. Pasmada al verlos fue sintiendo como su semblante también se caía hasta que se desvaneció por completo, salió de la casa llorando, tocándose un rostro que no poseía.Lejos del lugar y mas serena, recordaba a esas personas que tenían en si un cierto parecido, también recordó porque había ido hasta ese lugar. Sin darse cuenta descubrió, que ella en su propio hogar era solo una persona de paso…

4 comentarios:

Bohemia dijo...

El dolor de sentirse como un ave pasajera, o tal vez un cero a la izquierda...

Un abrazo grande...

Javier Villegas dijo...

No sentirse en casa como parte de la misma, no encontrar bajo el propio techo la paz y el acogimiento de quienes te rodean una sensación dura, nada mas desalentador que sentirse extraño en el propio hogar.

Saludos

Julio dijo...

Es complicado sentirse tan vacío estando con tanta gente o tan ajeno a un sitio siendo tu propio hogar, pero pasa, créeme.

Me encantó este post, te mando un beso

kukilin dijo...

Es muy triste sentirse un extraño en la propia morada. ¡Creeme! Sucede muy a menudo...
Te abrazo hermosa.